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EL ACEITE

LA EXPERIENCIA LUBENTIA

Al abrir la botella y oler su aroma, aún sin entender nada del producto, nos damos cuenta de que estamos ante algo muy especial, casi sublime. Cuando lo saboreamos descubrimos su delicadeza.
Sus afrutados complejos e intensos nos retrotraen a recuerdos ancestrales y universales.
Para colmo, nuestra «manzanilla cacereña» es muy escasa,  única y exclusiva de este pequeño rincón del mundo.
Posee un altísimo grado de antioxidantes (polifenoles) que le confieren una cualidad casi medicinal.
Por su estabilidad en el tiempo es superior a muchas otras variedades.

Deliciosa como aceituna de mesa y excepcional al exprimir su jugo.
Aromas de manzana verde, plátano y hierba recién cortada.
Codiciado fruto que nos regala este bendito rincón de La Sierra de Gata.

Relataremos las confluencias que nos han llevado a producir este elixir tan escaso, que supera la mera calidad y sabor para convertirse en toda una experiencia.

El deleite del aceite.

Antes de probar nuestro aceite, les animamos a saber y entender porqué
Lubentia Olivi es algo más que otra nueva marca.

 

LUBENTIA OLIVI. UN SECRETO REVELADO AHORA.

Sabido es que no todos los aceites son iguales, ni siquiera parecidos.
Gran parte de una posible confusión se debe al desconocimiento del producto.
Por esto, y desde aquí, queremos hacer pedagogía para ser transparentes.
Esta nuestra mejor publicidad.

Años de aislamiento, físico y social, unido a la miopía acerca del aceite y unos inadecuados procesos de elaboración, han provocado que durante más de 2.000 años,
el aceite de Sierra de Gata permaneciera oculto y minusvalorado.
Hoy, por fin, han coincidido las circunstancias para que este tesoro oculto se mostrase todo su esplendor.
Lubentia Olivi es un claro ejemplo de todo ello.

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MANZANILLA VIRGEN EXTRA: UNA GRAN DIFERENCIA.

Siendo España el primer país del mundo en cuanto producción y calidad de aceite de oliva, el consumidor medio no tiene un gran conocimiento sobre algunos de sus aspectos fundamentales, sobre las variedades de aceituna y las calidades en las que pueden catalogarse los aceites comestibles.

Hasta no hace demasiados años los procesos de fabricación dejaban mucho que desear, los resultados del aceite eran mediocres. Por otro lado, le costó mucho tiempo a la ciencia reconocer, descubrir y difundir que el aceite de oliva virgen extra, además de delicioso es sumamente saludable.

Muy posiblemente de los alimentos más saludables para la nutrición.

Llegaron los nuevos e higiénicos molinos. La aceituna limpia, en perfecto estado y en el justo momento de maduración se muele en el mismo día y el resultado es abismalmente distinto al de antaño.

Una mala política en la información del producto y un confuso etiquetado hace que el comprador se pierda a la hora de elegir el aceite.

La mayoria de las decisiones de compra se basan en el precio.
Esto lleva a pensar que todos los aceites son similares y que una bonita presentación los hace mas caros.
Esto es una tragedia para los que apostamos por la calidad.
Desde aquí queremos hacer estas aclaraciones.

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 LUBENTIA OLIVI: LO MÁS ALTO DE LA CALIDAD DE LOS ACEITES.

  Este aceite garantiza que procede, en su totalidad y de forma directa, del jugo exprimido en frío de las aceitunas mejores y en su momento ideal, conservando, por lo tanto, todas sus bondades y exigencias para ser catalogado como tal, es decir: ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA (AOVE)

Para explicarlo mejor, repasemos las calidades de los aceites:

  • ACEITE VIRGEN EXTRA: Es el de máxima calidad. Jugo puro de las mejores aceitunas recogidas del árbol en su momento idóneo. Se exprime en el mismo día mediante presión en frío. Su acidez no puede superar el 0,8%
  • ACEITE DE OLIVA VIRGEN: También es fruto de oliva puro, pero en las catas presenta algunos defectos y se permite que su acidez llegue hasta el 2%. Las diferencias con el primero pueden llegar a ser muy sutiles y, según algunos estudios, casi la mitad de los aceites etiquetados como «virgen extra», son en realidad «oliva virgen».
  • ACEITE DE OLIVA: Se elabora con aceitunas recogidas del suelo y con diferentes defectos, se muelen elevando la temperatura para obtener la máxima sustancia posible. Luego se refina con métodos físicos y químicos y se le añade una parte de aceite virgen extra.
  • ACEITE DE ORUJO DE OLIVA: Con los restos de haber molturado las aceitunas (piel, pipo y restos de pulpa) aún es posible aprovecharlo también a base de refinos y mezcla con parte de virgen extra.
  • ACEITE LAMPANTE: No es apto para el consumo humano. De ahí su nombre que hace alusión a las «lámparas», es decir que se usaba como combustible vegetal para la iluminación. Su acidez supera los 2, 5º. A base de refinos, reciclados y mezcla con «virgen extra» puede llegar a producir «aceite de oliva».

LUBENTIA: I OLIVO - I AÑO - I LITRO

Variedades como la «picual» andaluza, que supone el 50% de la producción nacional,
pueden rondar casi un 30% de rendimiento graso, al igual que la «hojiblanca».
Nuestra «manzanilla cacereña» no suele pasar del 10%.
Para aclarar conceptos. Un olivo en Jaén, por ejemplo, puede llegar a dar 100 kg de aceitunas
y obtener con ellos casi 30 litros de aceite.
Un gran olivo de los nuestros, por término medio, puede dar algo más de 10 Kg
y sacarse de este árbol un litro de aceite.
En resumen:
Producir un litro de Lubentia Olivi requiere toda la producción anual de un olivo.

La «manzanilla cacereña» se da, casi exclusivamente,
en esta pequeña zona del norte de Cáceres,
y su impacto, en cuanto a volumen en la producción nacional, es mínimo.
Por ello, es algo único en el mundo y muy apreciado.
De las más de 200 variedades de aceituna que encontramos en España,
la nuestra es la que menos aceite produce al exprimirla.
De una ínfima cantidad se obtiene un resultado glorioso.

Siguiendo con los datos expuestos, para hacernos una idea, tenemos que decir que
para conseguir «Lubentia Premium» es necesario recolectar cuidadosamente nada menos que
casi 2.000 aceitunas selectas para llenar nuestra elegante botella de medio litro de esencia milenaria.

Nuestros olivos no se riegan, por lo que se estamos en las manos de la meteorología
y otras circunstancias azarosas impredecibles en el año.
Por último, el olivo sufre «vecería».
Es decir, a un año de cosecha abundante, le suele suceder otro de producción muy escasa o nula.

De alguna manera, nuestro aceite, convierte en riqueza su aparente pobreza.
Es la excelencia por concentración.




Si los alimentos pudieran compararse con los géneros literarios,
el aceite virgen extra de nuestra zona podría ser la poesía.

¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!

¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!

¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!…

Olivares, Dios os dé
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas.

(ANTONIO MACHADO)