Saltar al contenido


nosotros


la experiencia lubentia

Podríamos pensar que nuestro encuentro fué por casualidad,
pero al ver como han ido encajando las piezas de este proyecto ilusionante, podemos afirmar que fué mas bien por causalidad.
Había un motivo.
Recorrimos un camino distinto, para llegar a confluir, en un mismo cruce en el momento propicio.
Lubentia Olivi es, por tanto, la suma, el conocimiento y la experiencia de cada uno de nosotros, en diferentes campos, muy distintos , pero complementarios e idóneos, para haber llegado hasta conseguir nuestra joya, darla a conocer y compartirla con unos pocos afortunados.
Nuestra producción es pequeña pero muy valiosa.

Ha hecho falta, que tras un año sin apenas cosecha, viniese otro de producción más abundante.
El sufrido árbol ha tenido que aguantar la lluvia o la sequía, el frio y el calor, los insectos y las aves para regalarnos,
después de todo esto, con apenas un litro de su esencia.

Lubentia Olivi vale por lo que cuesta y por lo que regala.
Digamos que es la excelencia por concentración.

 

CERRANDO EL cÍRCULO

Mi pasión por Roma, su arte e historia, al igual que por todo el mundo clásico tampoco es casual. Cuando cursaba en la Complutense de Madrid estas disciplinas, allá por los años 70, tuve la «suerte» de que estas asignaturas las impartiera una mujer excepcional: Pilar González Serrano.

Indefectiblemente su magnetismo atraía con fuerza a aquellos alumnos que asistíamos a sus clases en unos tiempos convulsos muy propios para la distracción. Pilar no sólo era una fuente inagotable de saber, tenia, además, la mayor virtud que un maestro puede tener: la habilidad, facilidad y amabilidad para enseñar, para transmitir las emociones que le habían llevado a amar su trabajo. De aquellas aulas nadie, con un poco de sensibilidad, podía salir indemne. Lo erudito y académico se entreveraba con lo interesante y entretenido. Una de estas personas que te marcan y transforman. Inolvidable.

Ya muy avanzado este proyecto de nuestro «aceite hispano», hizo que el azar (?) me hiciera fijar y recordar un portal en una calle cercana a mi casa. Había pasado por allí infinidad de veces, pero mi memoria, hasta ese día, no me había retrotraído hasta aquellos años de juventud. De repente, tuve una intuición.
¿Sería esta la casa donde un día, hacía muchísimos años,  le traje un trabajo a mi profesora?

Que alegría, así era. Recordamos aquellos tiempos de la Facultad y los caminos que habian llevado nuestras vidas hasta aquel día inesperado. Luego, compartí con ella como había gestado este proyecto y el próximo alumbramiento de Lubentia. Inmediatamente le interesó el producto y el enfoque histórico que quería darle al «oro líquido» procedente de la Lusitania… De alguna manera se cerraba un perfecto círculo, que de forma insconciente, comenzamos a dibujar hacía más de 40 años.

Pilar mantiene intacto su entusiasmo, y su ingente saber ha iluminado y completado este puzle donde una pieza muy importante debía ser ella, aunque fue una sorpresa para ambos en aquel providencial encuentro. Ahora, además, he ganado otro tesoro: su amistad. Todo un lujo contar con su afecto y entusiasmo. Desde estas páginas quería expresar mi profundo y sincero agradecimiento y mi especial homenaje.

Juan S. López. Madrid. 2021.

Gracias tambien, amigo lector, por haber llegado hasta aquí. Sólo nos resta desearles que disfruten con nuestro aceite,
por su calidad, por su sabor y por su historia.

El equipo de Lubentia Olivi.